Vivir cíclicamente

Paso a paso vamos recuperando los espacios que han quedado en suspenso durante los últimos meses. Entre ellos, la posibilidad de poder conocernos y disfrutarnos en los talleres presenciales. ¡Qué ganas tenemos!

El próximo 4 de julio retomamos el ciclo de Yoga y Aromaterapia Cíclica para al Mujer que hemos cocreado Violeta de Yoga por el Mundo y yo misma.

Hoy Violeta nos regala este precioso artículo, donde nos cuenta cómo fue para ella descubrirse cíclica y cómo la experiencia consciente de la ciclicidad femenina la ha ido acompañando a lo largo de la vida.

Vivir Cíclicamente

A los 20 años descubrí el yoga como actitud vital, física y mental. Descubrir el silencio que habita dentro de mí, el estado de presencia y la relación de mi cuerpo con el todo, fue revelador. Conocí mi microcosmos y con él, el macrocosmos. El yoga fue mi primera revolución interior. Un camino que sigo caminando y que parece no tener fin.

La segunda revolución fue el descubrimiento de saberme cíclica. Conocí a Sophia Style y un libro: Luna Roja, de Miranda Gray. Dicen que los mejores libros son los que te cambian la vida. Este es sin duda uno de ellos. No por su estilo literario, sino por un contenido que ponía fin a mi sufrimiento. Un texto que ponía nombres a los estados mentales y emocionales que me envolvían cada mes, y a los que no conseguía dar sentido.

El libro explica que cada mes transitamos por un ciclo de 28 días que dividido en cuatro fases, nos sitúa en estados muy diferentes de conciencia.

Cuatro semanas y cuatro energías reguladas por los fenómenos físicos de la preovulación, la ovulación, la premenstruación y la menstruación.

Durante muchos siglos esta naturaleza cíclica esencial, ha sido olvidada, incluso manipulada, impidiendo y negando la propia conexión de la mujer con su cuerpo, su placer y el poder que emana de esta nueva situación y reconquista del propio cuerpo. El propio vehículo, desde donde poder conseguir estabilidad y libertad a todos los niveles. La libertad de poder ser quienes somos y vivir en armonía con esta gran variedad y riqueza de estados emocionales por los que pasamos cada ciclo.

El entenderme cíclica, me sintonizó. Conmigo misma, con la luna, con las estaciones, las horas del día, con la mitología, con el arte, con la vida.

Entendí por qué hay semanas que salgo suelta como mi pelo y otras que la tristeza me nubla la mirada. Días que abro mi casa de par en par y otros que me encierro aislada en mi cueva. Y entender que todo está bien, que todo es necesario, me liberó. Me liberó de mi misma y de las presiones sociales o culturales.

En este camino de autoconocimiento conocí a otras mujeres que también se descubrían y conectaban con su ciclicidad y desde este empoderamiento (recuperación del propio poder) las relaciones que se establecen son mucho más igualitarias.

Òria
fue una de  esas mujeres.

Su conocimiento de las plantas y sus ciclos llamó mi atención y empezamos una relación de intercambio y investigación alrededor de
cómo las plantas, los aromas y los aceites nutren, acompañan y sintonizan con cada fase del ciclo menstrual.  

La luna, las plantas y las flores siempre han estado acompañando a la mujer y reconocer a esas fieles acompañantes y honrarlas, está siendo para mi un paso más en este camino. Una conexión con nuestras antepasadas, brujas, alquimistas, recolectoras, curanderas y hortelanas. 

Tener a las plantas como aliadas. Saber que si tengo hinchazón o dolores premenstruales puedo recúrrir a una infusón de Salvia o Milenrama, y que también puedo usarlas en hidrolato o aceite esencial.  Saber que durante la menstruación con mi intuición bien despierta puedo crear sinergias de aceites esenciales que me conduzcan a un estado meditativo, conocer la menta como la pura esencia de la fase preovulatoria, fresca despierta y activa y usarla para mi bienestar y el de los demás.

De todo ello surge un acto creativo, una alquimia entre el yoga y la aromaterapia, un taller vivencial al que hemos querido bautizar como “De la natura al cos” donde cuerpo y naturaleza se unen en una experiencia de retorno a la ciclicidad de la mujer y de la tierra.

¿Nos acompañas?

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